Automovilismo sin fronteras en cifras e imágenes
viernes 26 de enero 2018

Números y modelos

Pedro Daza

Hay muchos modelos de autos designados por sus constructores con números o letras para simplificar la manera de identificarlos, particularmente, en el mundo de las competencias automovilísticas.

Cuando hablamos de un 911, nos transporta directamente al Porsche 911. Si mencionamos un 2002, nadie va a dudar de que se trata del BMW 2002, o al nombrar un M1 o Z4, damos por hecho que es el BMW M1 o el BMW Z4.

Los modelos sport prototipo de Porsche de los años sesenta y setenta lograron posicionar en la mente del aficionado el número con el modelo. Así tenemos 904, 906, 908, 910, 917, a más del 911, quizás el auto de Gran Turismo más emblemático de la historia.

A esto se suman los Gran Turismo, 914, 924, 928, o los de la serie turbo (Grupo 5) 934, 935, o los de la serie Le Mans, 936, 956, 962.

Es curioso que Porsche, incluso en la actualidad, mantiene la identidad del número con la marca (el modelo híbrido ganador de las dos últimas ediciones de las 24 Horas de Le Mans, el 919). En los cincuenta también hubo dos modelos muy identificables con el número, el 718 y el 356.

Fiat es otra marca que logró posicionar modelos con números. Cuando hablamos de 124, 125, 127, 128, 131, o X 1/9 sabemos a qué nos referimos. Cuando un italiano habla de un “Cinquecento” identifica al Fiat 500.

La francesa Peugeot creó modelos icónicos con números: 203, 204, 205, 206, 207, 208 con sus correspondientes de las series 300, 400, 500. Igual Renault con 4, 5, 8, 12, 17 o el A110 para identificar el Alpine Renault A110 o el 4CV. También Citroën con el 3CV.

Cuando escuchamos SSS sabemos que se refiere al Datsun 510 o si es 240Z asumimos que se trata del Datsun 240Z. Los modelos con motores rotativos de Mazda se posicionaron fácilmente con sus siglas RX100, RX2, RX3, RX4, RX7.

Un GT40 equivale a decir Ford GT40, Z28 a Chevy Camaro Z28. Al nombrar las siglas CSL o CSI damos por hecho que es un BMW 3.0 CSL o BMW 3.0 CSI. Las siglas GTI nos remontan al VW Golf GTI. Cuando nos referimos a las siglas DB3 o DB4 es difícil no asociar a Aston Martin. O si nos referimos a C Type o D Type, estamos hablando de Jaguar.

Los números y las letras han tenido en la historia de la humanidad diversas connotaciones, desde lo mítico y espiritual a un mundo de magia y cabalístico. El número que el piloto o la escudería asignan al auto cobra importancia en la consecución de un resultado positivo, o la suerte ante la posibilidad de un hecho fatal o el quiebre de una racha de victorias o derrotas.

Quizás los fabricantes, al nombrar con un número o una letra, solo quisieron establecer una secuencia o una denominación que facilite la identificación o sintetice los procesos constructivos. Lo cierto es que para el conductor de la calle o el de competencias, el modelo del auto constituye un símbolo de identidad con la marca y con su historia.